Info Dos Mil

01MadibaNelsonMandelaFotoTaringaTheGuardianLLORAMOS,  MANDELA SE HA IDO

Por Jean Georges Almendras

 A los 95 años, Nelson Mandela –conocido popularmente en Sudáfrica como Madiba-  el líder en la lucha contra el racismo en Sudáfrica, dejó su vida física el jueves 5 de diciembre. Nació un 18 de julio del año 1918 en un pequeño pueblo llamado Mvezo, en la región de Transkei, formando parte del clan real de los Thembu, de la etnia xhosa. Su verdadero nombre dado por su padre fue Rolihlahla, que significa “el que trae problemas”, pero fue su maestra la que en la escuela comenzó a llamarlo Nelson, nombre con el que fue conocido de ahí en más. Hoy. Sudáfrica y  el mundo lloran su deceso porque desde el momento mismo en que Nelson Mandela se transformó en un hombre comprometido con la causa de lucha contra el racismo, cada tramo de su vida fue  un referente mundial de una lucha universal que, todavía continúa en algunos puntos del planeta.
En el mes de junio Madiba estuvo internado en un hospital de Pretoria donde estaba siendo tratado de una severa infección pulmonar de la  cual no le fue posible salir dada su ancianidad, lo que motivó todo tipo de repercusiones, dentro de la sociedad sudafricana y en particular dentro del círculo de sus más estrechos familiares y allegados. Por aquellos días  en las iglesias sudafricanas compartieron un rezo colectivo por la salud de Mandela al tiempo que fotógrafos y periodistas locales y de agencias internacionales hacían guardia en las puertas del hospital donde se encontraba internado. Asimismo, según trascendió el cotidiano sudafricano Sunday Times el día domingo 9 de junio tituló con una frase de alto contenido dramático: “Es tiempo de dejarlo ir” citando a un amigo muy cercano a Madiba. También en el matutino se afirmó: “Una vez que la familia lo deje ir, también el pueblo sudafricano lo hará”. Por su parte Andrew Mlangeni, el amigo cercano a Nelson Mandela resumió:”Ahora la familia debe dejarlo para que Dios intervenga a su manera”
Cabe consignar que tanto la esposa de Madiba, Graça Machel, como su nieta y el resto de su familia, lo acompañaron desde que el  ex presidente  de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz ingresó al hospital. Allí estuvieron también Makaziwe, el mayor de sus tres hijos del histórico líder, y Ndileka Mandela, uno de sus 17 nietos, entre otros allegados.
Transcurrido el mes de junio, su enfermedad se estabilizó pero igualmente su salud estuvo en extremo delicada, y fue entonces que se dispuso que retornara a su hogar, donde finalmente falleció.
Los problemas de salud de Mandela comenzaron en 1988 por lo que debió ser ingresado, en régimen penitenciario, en el hospital Stellenbochs cercano a Ciudad del Cabo. El quebranto de salud de ese momento fue específicamente una tos provocada por la humedad de la celda de la prisión y por las malas condiciones de  su reclusión. Después, sobrevino su liberación y unos once años después, en el 2001, debió ser tratado con radioterapia por un cáncer de próstata que pudo ser curado definitivamente. Pero la afección pulmonar y la ancianidad se conjugaron de tal forma que sobrevino la severa afección que finalmente culminó con la reciente internación en estado sumamente grave. 

02NochesdevigiliafrenteasucasaFotoLaNacionComFinalmente, se hizo la voluntad de Dios y ahora el mundo entero lo homenajea como uno de los luchadores más destacados que tuvo Sudáfrica, cuando hubo que ir contra el racismo. La prensa local y mundial lo recuerda como un joven que ya se mostró rebelde, con personalidad y con firmeza a la hora de luchar por un motivo que él entendía era injusto.  No hay que olvidar, que muy joven aún, fue expulsado de la universidad de Fort Hare tras un conflicto con la dirección, y más tarde a los 22 años huyó de su familia como forma de evitar una boda convenida.
En aquellos tiempos, a su llegada a Johannesburgo,  que era una gigantesca metrópolis minera, Mandela tomó conciencia de la segregación que dividía a su país , y fue allí que  conoció a Walter Sisulu, que se convertiría en su mentor y en su mejor amigo abriéndole las puertas del Congreso Nacional Africano, el partido de la mayoría negra.
En aquellos tiempos, su militancia política le alejó de su primera esposa, Evelyn, pero le hizo conocer a Winnie, una enfermera de 21 años. Entonces, junto  a Oliver Tambo y otros jóvenes líderes tomó las riendas del partido para luchar contra el régimen blanco, que había "inventado" en 1948 el concepto de apartheid: el "desarrollo separado de las razas".
En aquellos tiempos, una vez que hubo un relativo fracaso de las campañas de movilización no violenta (inspiradas en los métodos de Gandhi), el ANC fue ilegalizado en 1960, por lo que Mandela fue detenido en varias ocasiones, pasando finalmente a la clandestinidad donde decidió orientar el movimiento hacia la lucha armada. Pero en 1964 fue capturado y llevado a la isla-prisión de Robben Island, frente a las costas de Ciudad del Cabo, donde contrajo tuberculosis la que de hecho le dejó serias secuelas en su físico, que a los 94 años le desencadenaron un severo quebranto de salud que derivó en su fallecimiento.
Nelson Mandela, Madiba, estuvo 27 años  encerrado siendo liberado en 1990. En ese momento comienza a negociar con el régimen la organización de elecciones universales y democráticas. En el año 1993 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, compartido con el último presidente del apartheid, Frederik De Klerk Por último se concreta su elección triunfal como presidente en 1994. Desde ese momento Madiba se transformó no solo en un predicador incansable de la reconciliación de las razas sino especialmente en un referente mundial respecto a la causa de la lucha por el respeto de los derechos civiles sin distinción de razas.

03LapacificacionlaluchayelperdonlosbaluartesdeMadibaFotoabcnewsComMadiba  fue un héroe, un ícono de la lucha contra el apartheid. Un hombre que nunca se arrepintió de haber luchado a brazo partido en contra del racismo. Un hombre literalmente venerado por su pueblo, especialmente por haber evitado un recrudecimiento de la violencia, particularmente durante la transición entre el régimen racista del apartheid y la democracia en 1994.

Algunas apreciaciones de los medios de comunicación a nivel mundial, antes de su deceso, aludían a que Nelson Mandela representaba, en todo el mundo, los valores del perdón y de la reconciliación por haber sacado a su pueblo del régimen racista del apartheid y haber renunciado a la venganza contra la minoría blanca que lo sometió.

Uno de los pensamientos de Mandela que representan  textualmente la esencia de su lucha ha sido que “el perdón libera el alma, hace desaparecer el miedo. Por eso el perdón es un arma tan potente”. Una frase que hoy, tras su desaparición física, toma enorme relevancia por considerarla como uno de sus legados ideológicos más trascendentales, además de su lucha y de su compromiso con la vida, la justicia y la humanidad.